
Heladería artesanal en el centro de Córdoba, a dos minutos de la Mezquita. Ingredientes de origen, recetas italianas y una puesta en escena que no pide permiso. Noir & Oro, mármol frío y cucurucho negro.
C. Claudio Marcelo 10 · 14002 Córdoba · L-J 8:00‑20:30 · V-S 8:00‑00:00 · D 12:00‑20:30


Base de leche fresca de ganaderías andaluzas, pistacho de Bronte DOP, avellana del Piamonte y fruta de temporada. Todo churned a -11º en nuestro obrador a la vista.

100% pistacho tostado, textura praliné y sal marina de Trapani.

Nata fresca 38%, virutas de chocolate 70% crujientes, cucurucho negro.

Mascarpone, espresso de especialidad y bizcocho borracho en café.

Sorbete ultra cítrico, piel confitada, romero. Vegano y refrescante.

Vainilla Bourbon, vaina abierta a mano. Minimal, cremosa y adictiva.

Chocolate negro intenso, textura de terciopelo oscuro y final salino.
Croissants recién horneados, tostadas en bollo cordobés o mollete de Antequera, panini y bollería. Café de máquina, zumo de naranja natural y Colacao. Abrimos a las 8:00 de lunes a sábado.
Cualquiera de nuestras tostadas se puede pedir en estos panes.
Precios con IVA incluido.
Lo que sale del obrador cada mañana, sin filtro: cookies recién horneadas, croissants del día, palmeras y el frappé de la tarde. Etiquétanos y sales en esta vitrina.
Obrador a la vista en Claudio Marcelo 10. Sin bases industriales, sin colorantes, sin atajos. Solo leche fresca, nata, yemas camperas y fruta que llega cada mañana del Mercado Victoria.
Recetas italianas traídas de Bolonia y reescritas con acento cordobés. Maduramos 12h. Mantecamos a baja temperatura. Servimos en el punto exacto, con vitrina negra y luz cálida.


Valoración real de la ficha de Google, no una maqueta. Léelas todas o deja la tuya: nos sirve más de lo que crees.
Una historia de pasión, tradición y amor por las cosas bien hechas.
Todo comenzó con una idea sencilla: hacer las cosas bien. Sin atajos, sin prisas y sin renunciar a aquello que convierte un buen helado en algo extraordinario.
Fernando y Mary compartían una misma convicción: que el verdadero sabor no necesita artificios, sino buenos ingredientes, conocimiento y una dedicación que se percibe en cada cucharada.
Pero detrás de aquella idea había algo más. Un sueño compartido, una ilusión y el deseo de crear un lugar diferente. Un espacio donde cada detalle tuviera sentido y donde disfrutar de un helado se convirtiera en uno de esos pequeños placeres que hacen que la vida merezca la pena.
Así nació Cosa Nostra Gelatería, en el corazón de Córdoba. Un pequeño rincón de inspiración italiana donde la tradición se encuentra con la pasión por lo artesanal y donde cada elaboración tiene una razón de ser.
Porque Italia no es solo un lugar en el mapa. Es una forma de entender la vida. Es reunirse alrededor de una mesa, compartir momentos sin mirar el reloj y encontrar la felicidad en las cosas más sencillas. Es el respeto por las recetas que pasan de generación en generación y la certeza de que aquello que se hace con cariño siempre sabe diferente.
Esa filosofía es la que Fernando y Mary quisieron llevar a Cosa Nostra.
Fernando encontró en el helado una forma de expresar su pasión por la precisión, las texturas y el equilibrio perfecto. Entendió que detrás de cada sabor hay un proceso que merece ser respetado, que la paciencia es tan importante como los ingredientes y que la diferencia entre algo bueno y algo excepcional suele esconderse en los detalles más pequeños.
Mary aportó esa sensibilidad que transforma un buen producto en una experiencia que merece la pena recordar. Su manera de cuidar cada detalle, de buscar siempre un poquito más y de entender que la verdadera calidad también se encuentra en cómo hacemos sentir a los demás.
Dos personalidades, dos maneras de entender el mundo y un mismo propósito.
Si algo merece hacerse, merece hacerse bien.
Y así, lo que comenzó siendo un sueño fue tomando forma, cucharada a cucharada, día tras día. Con esfuerzo, con ilusión y con esa mezcla de valentía y paciencia que acompaña a quienes deciden apostar por aquello en lo que realmente creen.
Porque detrás de una heladería hay mucho más de lo que se ve a través de una vitrina.
Hay decisiones que nadie conoce, horas de trabajo que pasan desapercibidas y una búsqueda constante de ese punto exacto en el que los ingredientes, la textura y el sabor encuentran su equilibrio.
Hay pruebas, aprendizajes y pequeños descubrimientos. Hay días que empiezan mucho antes de que llegue el primer cliente y una satisfacción difícil de explicar cuando alguien prueba un helado, sonríe y decide volver.
En Cosa Nostra creemos que el verdadero lujo no está en lo complicado, sino en lo auténtico. En respetar los tiempos, cuidar los detalles y comprender que la excelencia no se improvisa.
No se trata de hacer más, sino de hacerlo mejor. De elegir la calidad por encima de la facilidad. De no conformarse con que algo esté simplemente bueno cuando sabemos que puede ser extraordinario.
Y, sobre todo, de recordar por qué empezamos.
Porque hay algo casi mágico en el poder del sabor.
Un sabor puede llevarnos de vuelta a la infancia, a aquellas tardes de verano que parecían no terminar nunca. Puede recordarnos un viaje, una persona especial o un instante que creíamos olvidado.
Puede convertirse en el protagonista de una primera cita, en la recompensa después de un largo día o en una tradición familiar que se repite cada domingo.
A veces basta una sola cucharada para que todo lo demás desaparezca durante unos segundos.
Y eso es precisamente lo que nos inspira.
No queremos hacer simplemente helados. Queremos crear recuerdos.
Queremos que cada persona que entre en Cosa Nostra encuentre algo más que su sabor favorito. Que descubra el placer de detenerse, de disfrutar sin prisas y de compartir algo especial con quienes más quiere.
Que los pequeños se ilusionen al elegir su helado, que los mayores vuelvan a sentirse niños y que cada visita tenga ese encanto de las cosas sencillas que nunca pasan de moda.
Porque creemos que los mejores momentos no siempre se planean. A veces suceden por casualidad, paseando por las calles de Córdoba, dejándose llevar por el aroma de una ciudad llena de vida y encontrando un pequeño rincón donde merece la pena quedarse un rato más.
Hoy, Cosa Nostra sigue siendo el reflejo de aquella primera idea de Fernando y Mary. Un proyecto construido desde la ilusión, sostenido por el esfuerzo diario y guiado por una filosofía que no entiende de modas ni de atajos.
Hacer las cosas bien. Incluso cuando nadie está mirando.
Cuidar lo pequeño, porque sabemos que ahí se esconde lo verdaderamente importante.
Y no perder nunca esa pasión que convierte un oficio en una forma de vida.
Porque al final, los sabores más especiales no son necesariamente los más sorprendentes ni los más elaborados. Son aquellos que consiguen hacernos sentir algo.
Los que nos invitan a cerrar los ojos durante un instante. Los que despiertan una sonrisa sin pedir permiso. Los que permanecen en nuestra memoria mucho después de haberlos disfrutado.
Hay sabores que se olvidan. Y otros que dejan huella.
Nosotros trabajamos cada día para crear los segundos.
Porque cuando las cosas se hacen con conocimiento, paciencia y pasión, el resultado va mucho más allá de un buen helado.
El sabor deja de ser algo que simplemente se prueba y se convierte en algo que se siente, se comparte y se recuerda.
Y esa, desde el primer día, ha sido nuestra manera de entender Cosa Nostra.
Fernando & Mary
Cosa Nostra Gelatería · Córdoba
Il vero sapore delle cose fatte bene.
El auténtico sabor de las cosas bien hechas.
A 90 segundos de la Calleja de las Flores. Ven a por un affogato después de la Mezquita, quédate por el aperitivo al atardecer. Terraza con sombra, mármol frío y servicio que recuerda tu nombre.



6 sabores + maridaje con vermouth y chocolate. 12 plazas. Reserva previa.
Spritz, focaccia del obrador y gelato salado. DJ set vinilo, luz baja.
Cumples, rodajes, pop-ups. Carrito de gelato y barra de affogatos para 20-60 personas.
El formulario aún no está conectado. Mientras tanto, escríbenos por Instagram: @cosanostragelateria